Inspirado en la primera lección que aprende todo buen cocinero, “no maltratar el ingrediente”, Pez y Sal ofrece una experiencia culinaria integral. El cliente elige el pez. Luego decide: llevarlo o comerlo allí mismo. Si elige quedarse, lo cocinan al momento, con un gesto mínimo y solo sal. Y directo a la mesa. La identidad visual, un sistema gráfico limpio y claro. Líneas orgánica, colores contenidos y una composición que pone en valor lo natural. Porque cuando el producto es bueno, menos es más.










